Entrevista a Dr. Carlos Bustamante
Por Modesto Montoya 


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Carlos Bustamante hizo un bachillerato en biología en la Universidad Cayetano Heredia, su maestría en bioquímica en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y su doctorado en la Universidad de Berekeley, donde ahora es profesor.
Es presidente del Instituto Internacional de Investigaciones para el Perú, organización que nació en una de las versiones del Encuentro Científico Internacionanl. A través del IIIPerú, Carlos Bustamante está impulsando la colaboración entre Berkeley y la Universidad Cayetano Heredia e invita a científicos peruanos residentes en el extranjero a seguir el camino en otros campos de la ciencia y la tecnología.


Para nosotros es bueno que vengas regularmente al Perú, y dirijas el Instituto Internacional de Investigaciones para el Perú (IIIPerú), cómo marcha el trabajo en ese sentido.
Tú me propusiste crear el IIIPeru, y ahora estamos en esto. Los dos primeros años hemos hecho un curso sobre camélidos sudamericanos y un curso sobre ciencia de materiales. Ahora se trata de empezar con proyectos que sean válidos.

Esa es la idea originaria para la creación del IIIPerú. En cuanto a camélidos se tiene proyectos en marcha. El IPEN, tenemos por ejemplo ya un secuenciador genético, y un científico ha partido Brasil para entrenarse en las técnicas.
Qué bueno, ahora se trata de lograr un compromiso de instituciones extranjeras y peruanas para desarrollar proyectos conjuntos. Sabes ya el proyecto que estamos desarrollando con la UPCH , para hacer un laboratorio gemelo al mí en el Perú. Un científico, Daniel Guerra, va ir a Berkeley para entrenarse en la técnica. Postularemos a una subvención de la National Science Foundation para construir el aparato en el Perú y tener la conexión entre los dos laboratorios gemelos.

Supongo que habrá proyectos similares en otros campos …
Efectivamente, trataremos de hacer lo mismo con Javier Navarro que está en la Universidad de Texas, Tom Kirchhausen de la Universidad de Harvard, Marcos Milla de Laboratorios Roche, Guillermo Romero de la Universidad de Pittsburgh. Todos ellos son científicos confirmados, bien establecidos y con renombre. Debemos buscar gente en física y química.

En física tenemos en Fernando Ponce en Texas, Jaime Fernández-Baca en Oak Ridge, Jorge Seminario, en Texas, Jorge Linares, en París, entre otros.
Necesitaríamos un par de químicos. Debemos recuperar a la gente que se fue.

La India hace eso a gran escala y en China el caso es similar, China recupera científicos y los tratan muy bien…
Claro, de eso se trata.

Hablemos un poco de cómo decidiste radicar en Estados Unidos…
Yo regresé a Lima en diciembre del 80, después de terminar mi tesis en Berkeley. Tenía la intención de quedarme en San Marcos, en San Fernando, pero me ofrecieron la misma posición que tenía cuando me fui, es decir profesor asistente no nombrado, con un sueldo de cien dólares, que no alcanzaba para sustentar la familia.

Eso ha ocurrido con muchos. Volviste a Estados Unidos…
Entonces regresé a Berkeley, y mi profesor me dio un posdoctorado. Aquí cambié de giro. Mi tesis fue teórica. Para mi posdoctorado tenía que hacer un instrumento físico que midiera los efectos de moléculas helicoidales sobre la luz circularmente polarizada derecha o polarizada derecha. Se demostró que la dispersión angular depende de la polarización de la luz.

Era la parte experimental de tu tesis…
Habíamos hecho el tratamiento clásico y luego cuántico del problema. Se trataba entonces de medir el fenómeno experimentalmente.

Pero tú tenías experiencia de laboratorio…
Si en Lima yo había construido aparatos. Pero en Berkeley estuve cinco años haciendo teoría y de repente me veo de cabeza en un trabajo experimental. Conseguimos una muestra apropiada para tratar de probar la teoría. Nuestro trabajo fue publicado en Nature.

Eso es consagratorio, las puertas se te abrieron en Estados Unidos.
Bueno, después de ello decidí no regresar a Perú, debido a que no había posibilidades. Entonces, conseguí un trabajo en la Universidad de New Mexico, donde fui profesor desde agosto del 82 hasta diciembre del 90.

Enseñabas e investigabas…
Era profesor de química, enseñaba físico química y biofísica. Me promovieron tempranamente, a los tres años era profesor asociado y al año siguiente a profesor principal.

¿Qué tipo de experimentos hacías allí?
Allí empezó el tema de las moléculas individuales. Hacíamos microscopía de fosforescencia, en la que mirábamos moléculas de ADN, intercalando un colorante que florece entre las bases. Mezclábamos el ADN con un gel de agarosa entre un portaobjetos y cubreobjetos, lo dejábamos enfriar y las moléculas del ADN quedaban atrapadas en el gel, que se había endurecido. El pequeña microcámara de electroforesis la sellábamos con esmalte de uñas y lo colocábamos dos electrodos. Luego lo mirábamos bajo el microscopio y lo mirábamos en epiflorescencia, que nos permitía ver cómo se movían las moléculas por el gel, tratando de entrar por los poros del gel.

Viendo los procesos de separación de moléculas de ADN por el gel de azarosa, noté que las moléculas de ADN se contraían mucho y luego es estiraban como si fueran realmente elásticos. Ahí me nace la pregunta ¿qué pasaría si tomáramos a una moléculas de ADN y la extendiéramos? Se trataba de calcular la elasticidad de la molécula de ADN. Empezó como una pregunta retórica, pero luego empezaron a surgir las ideas.

Pegamos un extremo del ADN a un vidrio y al otro extremo pegamos otra bolita que era más densa que el agua. Luego vimos que si acercábamos otra bolita, ésta se pegaba a la primera. De modo que empezamos a pegar varias bolitas y a ver cuanto se extendía la molécula en función de peso que colgaba. Calculamos la constante de elasticidad de la molécula del ADN, tomando en cuenta la densidad del agua, el peso de las bolitas.

Era el experimento con un resorte microscópico…
En efecto era el experimento del resorte en una sola molécula de ADN, usando fuerza gravitacional. Publicamos en una revista de una sociedad internacional de ingeniería óptica en 1991, en las memorias de una conferencia donde presenté el trabajo.

Ya no estabas en Nuevo Méjico…
En 1991 yo me había mudado a Oregon, pero todo el trabajo se había hecho en Nuevo Méjico. En la Universidad de Oregon era miembro del Instituto de Biología Molecular y profesor de química.

Seguiste con la moléculas de ADN…
Pero usábamos bolitas magnéticas, y con un imán estirábamos las moléculas. Para fines del 91 teníamos todos los datos, después de un año de estar en Oregon. El 92 salió publicado en Science . Este artículo fue el que empezó el campo de moléculas individuales.

¿Y como entró la técnica de las pinzas ópticas?
En el año 94 pensamos que las pinzas ópticas debían tener más versatilidad. Había gente que ya había empezado a usar pinzas ópticas para manipular moléculas. Ahora usamos pinzas ópticas y pinzas magnéticas. Funciona bastante bien.

¿Cuando regresaste a Berkeley?
En el año 98. Tuve la suerte de regresar, porque a mí me gusta mucho Berkeley. Ahora estoy de profesor en tres departamentos, el de física, el departamento de química y el departamento de biología molecular y celular.

Estuve en Berkeley en el 88, en el Laboratorio Nacional Lawrence de Berkeley (LBNL), con un equipo de físicos nucleares haciendo colisiones nucleares. Tú tienes relaciones con el Lawrence…
Soy director del Laboratorio de Microscopía Avanzada del LBNL. Tenemos un proyecto importante con el Departamento de Energía (DOE), ellos nos dan dinero para hacer microscopía electrónica.

Veo que las tres cuartas partes de tu equipo están conformadas por extranjeros. ¿Es eso común en Estados Unidos?
En otros sitios es mucho más. Hoy es imposible entender la ciencia en Estados Unidos sin la contribución de los extranjeros. Así era los años 30 cuando los grandes laboratorios estaban dirigidos por europeos que se escapaban de la persecución. Europeos y centro europeos vinieron muchos.

En la mitad de los cincuenta se inicia el sputnik science, impulsada por el temor de que los soviéticos tomen el liderazgo. Los años 60 se produce el baby boom. Todo esto contribuye con el crecimiento de la ciencia. Luego ha venido la depresión científico. El país necesita ingenieros y científicos, y se trae profesionales del extranjero.

¿Un poco de preguntas sobre tus hijos, son científicos también?
Carlos de 22 años está terminando su bachillerato en sociología. Es un chico excelente, quiere estudiar la sociología de la pobreza. Ha hecho trabajo de campo, en Huancavelica, en Ica, en la Selva. Va regresar en julio y agosto.
Fernanda Cecilia ha terminado un bachillerato en psicología y ahora estudia leyes.

¿No los llevabas a tu laboratorio…?
Sí, Fernanda hizo un trabajo bonito en mi laboratorio, pero finalmente dijo que no le interesó meterse en el laboratorio.
A ellos les gusta comunicarse con la gente y no ver sólo moléculas.

¿Pasa por tu mente regresar a Lima?
Por ahora no, estoy metido en la investigación de las moléculas individuales de ADN. Pero, sabes, he comprado una casa en Lima, de modo que más tarde talvez…

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