Entrevista a Blanquita Torres Chamorro, química sanmarquina que empezó en la Oroya y se pasó al IPEN, donde ha dejado recuerdos indelebles.
Por Modesto Montoya y Ruth Dámaris Rodríguez Zárate de la U. Peruana Unión (Reportes CienciaPerú), 21 de junio del 2009
 
Blanquita Torres, extraordinaria química del IPEN es agasajado por su colegas por su cumpleaños y porque deja los laboratorios para dedicarse a escribir sus memorias. Blanquita es inseparable de su esposo Max Medina.
Blanca Torres Chamorro

Antes de subir al ómnibus que los lleva al Centro Nuclear de Huarangal, juntos caminan durante una hora. Luego de una hora de trayecto, Max la acompaña hasta la puerta del laboratorio de análisis por activación, para luego ir al suyo, en la Planta de Producción de Radioisótopos. Con cariño les digo los novios. El 19 de junio fue el último día que fueron juntos. Desde el lunes 22 de junio, Max irá solo a Huarangal. Y a Blanquita la extrañaremos.
CienciaPerú la entrevistó y la siguió en su último día en el IPEN, pero también estuvo en el agasajo. La entrevistamos.

¿Donde estudiaste Blanquita?


En el Colegio Fiscal 437, en Divino Maestro de Camaná, Lima, y en la Universidad San Marcos.
Postulé a la universidad a la carrera de Medicina por insistencia de mi padre, pero no ingresé a la universidad. Posteriormente, postulé a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), a la carrera de Ingeniería Química, ya que había mucha relación con la bioquímica, la biología, etc. Las materias que me gustaron más fueron la termodinámica y la fisicoquímica.
¿Cuál fue tu tesis?
“La concentración de Molibdenita”, lo desarrollé en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) en el departamento de Minería y Geología, mi asesor fue el Ing. Alva un excelente profesor también de la UNI. Luego hice prácticas en la textil Unión de Vitarte como también en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM).

Blanquita Torres en la última cola en Huarangal

¿Qué profesor te impactó más?
El Dr. Pons Musso, profesor de físico química era muy didáctico.
¿Cómo empezaste tu carrera profesional?
Cuando estaba por terminar la carrera, observé en el comercio que necesitaban de un Químico en La Oroya que sepa el idioma Inglés y que tenga conocimiento de Análisis por Instrumentación y yo sabía inglés y por consejo de una amiga estudié el curso de Análisis por Instrumentación; así que cumplía con los requisitos del aviso del comercio. Es así que al siguiente año empecé a trabajar en La Oroya. Sin embargo me quería regresar a mi hogar, ya que no

me acostumbraba. Pero decidí quedarme y me di cuenta que el laboratorio de La Oroya era el mejor laboratorio de toda Latino América, tenía equipos de Absorción Atómica, Espectrometría de Emisión (PIXE), Difracción y Emisión de Rayos X y toda la parte de analítica convencional, además la organización era muy buena, comparándola ahora se podría decir que cumplían con el sistema de calidad. Me quedé trabajando en La Oroya 11 años, donde me desarrollé profesionalmente trabajando en el Laboratorio de Seguridad e Higiene Industrial y luego en la Gerencia de Investigaciones.

Ahí conociste a tu esposo…
Cierto, el trabajaba como integrante del Plan Cerro, ingeniero mecánico y en ese entonces se entrenaba en la refinería de cobre. Yo andaba con una amiga muy guapa. Y él nos miraba. Pensé que era por mi amiga. Grande fue la sorpresa cuando supe que se fijó en mí. A los nueve meses nos casamos.
¿Cómo te pasaste al IPEN?
Posteriormente decidí regresar a la ciudad de Lima, ya que mi hijita estaba en edad de entrar al colegio y necesitaba que la cuide. Un día vi en "El Comercio" que necesitaban profesionales en el Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN) y me presenté en 1977, fui una

de las primeras convocatorias que hizo el IPEN, donde ingresaron muchos profesionales.
¿Y cómo sufriste la separación con tu esposo?
Duró poco, porque mi amiga María Wong me avisó que el IPEN buscaba un ingeniero mecánico experto en ventilación. Justo lo que era Max. Fue contratado.Y desde ahí nos acompañamos.

Modesto Montoya, Blanquita Torres y Conrado Seminario

¿Cómo era tu trabajo?
Puse en práctica toda mi experiencia realizada en La Oroya, con respecto al Proceso del Uranio, ahí trabajé 14 años pero las técnicas que conocía no utilizaban el reactor nuclear; y además en los años 90 fueron cerrados todos los grupos de uranio en la mayoría de los países por la baja de los precios del uranio, razón por la cual fui destacada al Centro Nuclear del IPEN en donde aprendí nuevas técnicas con un doctor que ella admiraba mucho.
Pero el grupo fue cerrado…
Cierto, me cambiaron al grupo de análisis por activación neutrónica. Fue difícil. Tuve que aprende todo de nuevo, empezando por el uso de la computadora. Me sentía muy mal, porque mis colegas, quienes eran muy jóvenes y muy hàbiles y yo sabía muy poco de éstas técnicas. Tuve que aprender autodidácticamente. Todo de nuevo y actualizarme. En el análisis por activación neutrónica  todo es automatizado y computarizado.
¿Cuál fue tu nuevo interés?.
El medio ambiente, ya que en La Oroya también trabajaba con metales muy nocivos como arsénico, anhídrido sulfuroso, plomo. Sin embargo, actualmente ha empeorado mucho más el problema de medio ambiente no solamente en La Oroya, sino en otros centros mineros.  La técnica de activación neutrónica es una herramienta poderosa justamente para el análisis de sustancias tóxicas y nutrientes en diferentes matrices.
¿Qué es lo que te hubiera gustado hacer además de lo que has hecho?
Escribir más de lo que he hecho. Tengo un artículo en revista indexada y otros mas como coautora. Antes no se sentía esa necesidad ni te lo sugerían menos en la actividad privada.
¿Cuál ha sido el momento más difícil de tu vida?
Cuando el auto en el que viajaba se desbarrancó en Casapalca, rodó 100 metros hacia el rìo. Hubo muertos. Sobreviví.
¿Qué piensas hacer ahora que no tienes que venir a Huarangal?
He recibido una invitación para participar en el Comité de Calidad para ver las Normas Técnicas de Calidad de Agua, como hace algunos años representè el IPEN en este tema, lo voy aceptar. También voy a escribir sobre mi experiencia.
Un mensaje para los jóvenes...

Nuestro país necesita el trabajo de todos por lo que se debe trabajar en equipo. Uniendo diferentes especialidades se puede realizar proyectos innovadores y desarrollar nuevas técnicas para poner a disposición del país.
Palabras de Modesto Montoya en la cena de homenaje a Blanquita Torres


 

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